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martes, 28 de abril de 2020

Rosas

Las rosas empiezan a inundar el jardín.
Algunas llevan años acompañándome, otras son unas recién llegadas. Cada una tiene su propia historia.


Este rosal fue deshauciado de casa de mi suegra, yo lo recogí de la basura y le brindé un poco de cuidado, lo agradeció con creces.



Este otro rosal era uno de los favoritos de mi abuela, recuerdo que en la fiesta de la 1ª Comunión de mi hermana pequeña los adornos florales del convite eran con estas rosas.




Esta preciosa lleva seis años conmigo, en un muro asomaban un montón de flores como esta y yo me enamoré de ellas. Mi cuñado cogió una y me la dio, era verano y puse parte del tallo en tierra, milagrosamente enraizó y ahora es uno de los ejemplares más bellos de mi jardín.



Otra maravilla encontrada en un paseo, estaba en lo que aquí llamamos una "sebe", rodeado de zarzas y ortigas. Cogí una rama y la planté (mi suerte con los rosales es increíble), ya veís que el éxito fue total.



Este es uno de tres, me explico.
Tengo tres rosales iguales, los trajo mi marido hace años de una casa donde no los querían (de aquella él trabajaba en una empresa de jardinería), yo los adopté y cada año me regalan millones de flores.




Hay más amigas, pero esas vendrán otro día.

Un abrazo y cuidaos.

jueves, 16 de abril de 2020

Reciclando tejas

Estos días sin poder salir me están siendo muy productivos y estoy aprovechando al máximo el tiempo.
Tenía muchas ganas de hacer un bancal para flor de corte y con la ayuda de mi marido, ya está en marcha. No sabía muy bien cómo lo quería, así que navegando por Pinterest vi unos jardines cerrados con tejes que me encantaron.
Tenía un montón de tejas de cuando arreglamos el tejado y me daba pena tenerlas amontonadas, así que este era el proyecto perfecto.

Lo primero fue medir y marcar el tamaño del bancal, el mío es de 1,50 x 4,50 metros, es muy sencillo y mediante triangulación nos aseguramos de que estuvieran todos los lados bien planteados y con los ángulos correctos.
Lo siguiente fue cavar una zanja alrededor del bancal de unos 20 cm de ancho y la profundidad suficiente para enterrar casi la mitad de la teja (unos 25/30 cm), esta es la parte más difícil, porque hay que tener fuerza y  hacer las paredes de la zanja muy rectas para que las tejas queden bien colocadas.


A continuación se van colocando las tejas una doble hilera para que sea más resistente y se vuelve a cerrar la zanja para que las tejas queden bien firmes, ahora se rellena con más tierra si hiciera falta ¡y se plantan y se siembran todas las flores que se quiera!




Como teníamos muchísimas tejas, además del bancal para flor de corte, agrandamos el bancal de las dalias y lo cerramos con el mismo sistema, pero con las tejas más inclinadas. Queda también muy bonito, pero este os lo aconsejo para zonas de plantas que no requieran mucho trabajo porque al sobresalir más las tejas resulta un poco incómodo para llegar a la tierra.






jueves, 2 de abril de 2020

La primera rosa...y otras flores

Ayer descubrí la primera rosa de la temporada, preciosa, delicada, de un rosa pálido maravilloso.
Me hizo tanta ilusión que quise compartir ese momento con vosotr@s.

Allí estaba, escondida, esperando por mí.

También os quiero enseñar la flor de mi Pilea Peperomioides, no es que sea gran cosa, pero me gustó mucho que floreciera.


Poco a poco la primavera va ganando terreno, el planeta sigue adelante, no se para. Sólo se para nuestro mundo, muchas veces estúpido y egoísta, es el momento de escuchar y sentir a la madre naturaleza, pero no como una tendencia o una moda pasajera, si o como una guía de vida, de existencia coherente y en armonía con el resto de seres que nos rodean.



Cuidaos mucho.



Cinco años

  Han pasado cinco años desde la última publicación. No voy a decir que no haya tenido tiempo, pero sí que en muchos momentos me he sentido ...